
La Galerna
·3 avril 2025
Final de Copa: un pronóstico

La Galerna
·3 avril 2025
Pues sí, al final tendremos clásico en la final de la Copa del Rey. Cualquier cosa que suceda será noticia. Algunos eventos ni cotizan en las casas de apuestas: ¿Silbarán los culés el himno nacional? ¿Sacarán tres amarillas a jugadores del centro del campo y banda izquierda del Real Madrid en los primeros veinte minutos? ¿Arbitrará de Burgos Bengoetxea? ¿Tal vez Soto Grado?
Interesantes semanas por delante, en las que ansiamos ver recuperando su mejor fútbol a Ceballos y rezamos por tener a un imprescindible Mendy en su versión más rocosa. Soñamos a Vini dejando atrás la melancolía (¿qué te pasa, Vini?), a Tchouameni adueñándose del medio centro y a Valverde recuperado del jetlag y dominando el campo desde la banda derecha.
No voy a defender el juego del equipo, pero sí al entrenador. Las veces que haga falta. Es lo mejor que le ha pasado al Real Madrid en un periodo que se suponía de transición, después de las salidas de Ramos, Varane, Casemiro, Cristiano, Benzema, Nacho y Kroos. Ancelotti nos ha seguido deparando títulos en plena transformación del once y del plan de juego.
Es verdad que nos falta un constructor, un organizador que maneje el tempo de los partidos. Todavía lloramos a Kroos, jugador irrepetible en el juego corto y en el largo. Cuando vimos a Asencio ponerle aquel balón a Mbappé contra el City, de repente nos dimos cuenta de lo raro que está siendo este año sin esos balones que desplazaba Kroos treinta, cuarenta metros, y que caían mansamente sobre el empeine amortiguador de Benzema o un metro delante de la carrera de Vini.
No voy a defender el juego del equipo, pero sí al entrenador. Las veces que haga falta. Es lo mejor que le ha pasado al Real
El Arsenal es el cuarto toro del año. Dejando el City a un lado, que este año no llegó a Vitorino, los tres primeros sí fueron ibéricos de divisa respetable: el Barça nos llenó de amargura dos noches de desconexión del juego y de anarquía. En la Supercopa de Arabia (de la que Piqué sigue pillando, aunque delante del juez ya no tiene ganas de reírse como en las llamadas con Rubiales) perdimos por empanamiento general después de los dos goles consecutivos del Barça antes del descanso y la puntilla nada más salir en el segundo tiempo. Con más de media hora por delante y 2-5, el equipo se rindió. Vimos un Real Madrid indolente, desconocido. Jamás vi algo igual, ni en el doloroso e histórico 2-6.
La segunda cornada nos vino en el Bernabéu en otro partido marciano (el de los siete fueras de juego de Mbappe), competido en una primera parte en la que debimos irnos al vestuario con ventaja, pero con otra desconexión inexplicable en la segunda, en la que encajamos los cuatro goles. Méritos del rival, desgana imperdonable de los nuestros.
El tercer toro del año fue el Atlético en Champions. Descarto los dos duelos de liga con el vecino de San Blas porque en ninguno hubo equidad. Sendas apariciones estelares del espíritu de Negreira impidieron dos victorias madridistas, con un penalti sobre Vini no señalado en el Metropolitano y con el delirante “pisotón” de Tchouameni en el Bernabéu sobre Lino, que resucitó para ir a buscar el balón y cuando este se alejó, el brasileño cayó desvanecido al césped, donde se mantuvo de nuevo agonizante hasta que el VAR prevaricó de la forma acostumbrada cuando el Real Madrid amenaza con decantar la competición.
Y llegará el Arsenal en medio de la Semana Santa y antes de la Feria de Abril. Otro día hablaremos de eso. Partido entre las torrijas y los toros en la Maestranza.
creo que ganaremos. Contra todo pronóstico, irracionalmente, tal vez con mal juego, frente a Lamine, Rafinha y Lewandowski; contra un árbitro prevaricador y un árbitro VAR tipo Trujillo Suárez emboscado en las sombras de la sala VOR
Será el último sábado de abril cuando jugaremos la final de la copa del Rey, ya sabiendo quiénes estarán en semifinales de la Champions y quiénes las verán por la tele. Siempre he sido pesimista con las finales. He tenido la fortuna de ver ganar las últimas nueve Champions y en todas ellas recuerdo haber tenido sensaciones muy negativas, excepto en la última, en la que a pesar del infame primer tiempo que hicimos contra el Dormund siempre confié. Misterios del espíritu.
Con la final de la Copa del Rey tengo un pálpito. Parece que no se puede verbalizar en voz alta sin temor, después de ver en qué ha convertido Flick al Barça. Pero creo que ganaremos. Contra todo pronóstico, irracionalmente, tal vez con mal juego, frente a Lamine, Rafinha y Lewandowski; contra un árbitro prevaricador y un árbitro VAR tipo Trujillo Suárez (Osasuna, Real Sociedad en el Bernabéu) emboscado en las sombras de la sala VOR de Las Rozas, con Óscar Lago al rescate por si hace falta esconder penalties, faltas, tarjetas sobre Vini. Porque es necesario, porque el club corrupto debe caer, porque debe restituirse el equilibrio en el cosmos. Porque el bien debe prevalecer sobre el mal, y sobre todo, porque Ancelotti se lo merece.
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